Páginas

lunes, 11 de octubre de 2010

Cola Loca



Rabia deben sentir los empresarios cuando comprobaron que la mañana del 29 de septiembre muchas de sus sucursales no pudieron abrir sus puertas. ¿Qué había pasado? Se había tomado las molestias de sugerir que en su empresa "no existía el derecho a la huelga". Incluso había amenazado a sus empleados con dejarles sin trabajo si ese día no iban a trabajar. Pero ese día las puertas estaban cerradas.

En el año 2009, después de un año de recesión económica, una de las consecuencias que pasó desapercibida para la mayoría de la población es que el consumo de pegamento como droga empezó a extenderse entre las adolescentes (o así lo pusieron de manifiesto profesionales de la salud en las jornadas de "Drogodependencia y Alcoholismo en Adolescentes" celebrada en Bétera)

¿Qué es lo que lleva a la juventud a drogarse con estas sustancias? ¿El paro, la precariedas, la exclución social? ¿Influye para algo que en el mercado aparezcan pegamentos embasados en biberones como si se tratara de una golosina infantil? Quizás sea un poco de todo, al fin y al cabo, todo responde a la ambición desmedida de los de arriba.

"Jódete cabrón" es lo que pensarían miles de trabajadoras cuando fueron bajo amenazas y coacción a incorporarse a su puesto de trabajo y vieron que la puerta no abría. El pegamento que día a día destroza los pulmones y los cerebros de la juventud más precaria dejó inutilizadas esa mañana cerraduras de bancos, aseguradoras, centros comerciales, etc.

No hay comentarios:

Publicar un comentario